La papeleta de Ibarretxe es blanca y verde. El rojo, el tercer color de Euskadi y del propio PNV no está impreso en ella. Pero está. El Lehendakari no se ha descuidado. No. Lo tiene claro. El rojo está implícito en esa papeleta. Lo aporta la sangre de ETA. La sangre que los terroristas derraman sin miramientos desde hace más de 40 años. Esa sangre que a Ibarretxe, palabrería al margen, le importa un pepino si no puede utilizarla para sus fines políticos.
Este tipo se pasa por el forro a la dirección de su partido, a los vascos, a los españoles, a la ley y a todos y cada uno de los heridos y asesinados por los etarras. Si fuese un ser humano tendría la entrepierna irritada como el culito de un recien nacido. Pero no es un ser humano. Por primera vez, en casi un año, lamento que este blog no sea un poco más conocido. Con un poco de suerte, ese individuo se enteraría de lo que opino de él. Aunque no fuese de gran importancia, seguro que no le gustaría lo que digo. Seguro que le dolería, aunque fuese un poquito. Y yo dormiría un poco más tranquilo esa noche.
No seré yo quien diga que Ibarretxe es como los terroristas. No. Pero sí que hace casi todo lo que puede por arrimarse lo más posible a ellos. Y eso ya sería bastante malo por si mismo. Pero es que, además, lo hace para justificar su comportamiento político. Lo hace para obtener réditos políticos. Lo hace para conseguir lo que sabe que no puede conseguir con la ley, que es lo que nos diferencia de los terroristas, precisamente. Así que no está tan lejos de esos que matan. Ibarretxe quiere "matarnos" legalmente.
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Mayor Oreja no puede seguir ocultándose. Uno de los dirigentes del PP que más ha maniobrado para minar a Mariano Rajoy le niega su aval. Está en su derecho. Más de uno (yo por ejemplo) pensará... que se lo guarde donde quiera. Aún más, ha filtrado que está contemplando la posibilidad de fundar un partido democratacristiano. Que lo haga. Él que siempre se ha caracterizado por su "tirón" electoral probaría de su propia medicina. Pero no caerá esa breva. Mayor Oreja es tan maniobrero como negado para ser cartel electoral. Lo suyo es aprovecharse de la maquinaria de un gran partido para aparentar que es un político con capacidad. Pero, en realidad, es un democratacristiano. Un político de esos que siempre está conspirando y preparando estrategias subterráneas que sólo son destructivas.
No se le conoce ninguna aportación positiva, imprescindible para el futuro de su partido o de España, creadora de corrientes positivas. Sólo es capaz de la crítica más destructiva con los mejores modales, eso sí. Tras el 9M ha desplegado, a través de subalternos de lujo, eso sí, una operación de acoso y derribo de Rajoy de lo más sucio que se recuerda en Génova. Esperanza Aguirre fue, como suele ir, de cara. Planteó sus propuestas, insinuó sus aspiraciones y se retiró, tácticamente, a la espera de que las circunstancias fuesen más propicias. Mayor Oreja no. Él está lanzando torpedos a la línea de flotación del presidente del PP sin miramientos. Le está haciendo más daño a Rajoy del que podamos ser capaces de evaluar en estos momentos. Pero él sabe muy bien lo que hace. No es la primera vez y, más que probablemente, no será la última. Y no está nada claro que no vaya a tener éxito. Otras veces lo ha tenido.
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A todo esto, Zapatero ya habla de crisis. Le echa la culpa a sus analistas, faltaría más, pero ya no necesita ocultar la realidad bajo el manto de la desaceleración controlada gracias a nuestra magnífica situación en economía comparada. Milongas. Nos estamos dando una de mucho cuidado y la culpa es tanto suya, por mentirnos, como nuestra, por creérnoslo.
Ahora, deberíamos confiar, desear, todos que acertase. Ya que no tiene que mentirnos hasta dentro de unos largos meses, que haga lo que de verdad hay que hacer y no lo que piensa hacer. Es más, que haga algo para que salgamos de esta situación porque lo que ha hecho hasta ahora es lo mismo que hacen los que caen en arenas movedizas, moverse para todos los lados sin saber por qué, ni para qué, con el inevitable resultado de que se hunde más y más hasta el final inevitable. Pero, en este caso, los ahogados vamos a ser nosotros.
jueves, 29 de mayo de 2008
jueves, 22 de mayo de 2008
ESAS FINAS LÍNEAS
No soy yo un experto en gastronomía. Me gusta comer, si es bien, mucho mejor. A una buena mesa y en buena compañía, suelo disfrutar. No he tenido la suerte de disfrutar de esos restaurantes y cocineros que nos han dado fama internacional. Sólo los conozco, como la mayoría de los españoles, a través de los reportajes de prensa. Reconozco, con todo, su merito.
Más de una vez, hablando con amigos, he defendido que la nueva cocina española, esa que abandera Ferrán Adriá, con sus espumas, deconstrucciones y demás, tiene más de experimento que de cocina. Uno, que es muy bruto, sigue pensando que comer es masticar además de satisfacer el sentido del gusto.
Recuerdo ahora una vez que asistí a una cena de algo parecido a ese tipo de cocina. Estuvo bien. Fue una experiencia curiosa, gratificante, diferente. No me quedé con hambre, ni mucho menos. Una de las quejas que con más frecuencia se hace a esos cocineros. Pero si salí con la sensación de que había servido de conejillo de indias y, desde luego, no con la de haber estado en una cena.
No me extraña que se haya generado la polémica que se ha generado con las palabras de Santi Santamaría. Seguro que no lo ha hecho por envidia. Es más, quiero pensar que su único objetivo era generar una polémica-discusión sobre este asunto. Pero creo que se le ha ido la mano. En el momento en el que ha puesto en cuestión la salubridad de esa cocina, ha cruzado una línea tan fina como complicada de recomponer.
Una de esas líneas que, de puro finas, parecen no existir, hasta que las cruzas. Es más, el cruzarlas suele llevar aparejada su destrucción. La de la línea, se entiende. Que se lo digan a los miembros de la llamada izquierda abertzale que se pasan al campo del terrorismo. Mientras hacen ese sucedáneo perverso de política torticera, tienen una cierta permisividad social pero cuando dan el paso al otro lado, todo se ha acabado. Terminan en la cárcel.
Esas líneas difusas no son, ni pueden ser, fronteras, ni muros, ni separadores. Son líneas que, simplemente, permiten organizar un cierto comportamiento.
Algo parecido está pasando en el PP. Más de uno, por puro egoísmo o por pura venganza, no sólo ha cruzado la línea que va de la crítica y la discrepancia al más absoluto de los desvaríos. Más de uno le ha pegado una patada a la línea sin tener en cuenta que puede estar dañando de forma seria la propia estructura del partido para una larga temporada. Alguno debe estar pensando, algo parecido a lo que piensan los hombres que agreden y matan a sus mujeres. O mía o de nadie. En este caso, o lo que yo digo o a la mierda.
El problema es que son conscientes de que han llegado a un momento definitivo, para ellos, no para el partido. Son conscientes de que es su última opción y están dispuestos a echar el resto. Nunca han sido capaces de crear o de aportar nada constructivo. Siempre han funcionado a la contra, criticando, negando, destruyendo. En más de un momento les ha funcionado y, tal vez por eso, no se dan cuenta de que así no se construye una alternativa.
El lunes, Aznar lanzó una serie de mensajes tan claros como ambiguos. Eran ideas que podrían aplicarse tanto a la actual situación del PP como a otras muchas. Pero, además, se pueden entender en sentidos claramente opuestos y contradictorios. Uno de los centrales y más reproducidos al día siguiente por los medios de comunicación fue el de que hay que contar siempre con los mejores y tener el coraje de llamarlos.
En esos estamos, José Mari, en eso estamos.
Más de una vez, hablando con amigos, he defendido que la nueva cocina española, esa que abandera Ferrán Adriá, con sus espumas, deconstrucciones y demás, tiene más de experimento que de cocina. Uno, que es muy bruto, sigue pensando que comer es masticar además de satisfacer el sentido del gusto.
Recuerdo ahora una vez que asistí a una cena de algo parecido a ese tipo de cocina. Estuvo bien. Fue una experiencia curiosa, gratificante, diferente. No me quedé con hambre, ni mucho menos. Una de las quejas que con más frecuencia se hace a esos cocineros. Pero si salí con la sensación de que había servido de conejillo de indias y, desde luego, no con la de haber estado en una cena.
No me extraña que se haya generado la polémica que se ha generado con las palabras de Santi Santamaría. Seguro que no lo ha hecho por envidia. Es más, quiero pensar que su único objetivo era generar una polémica-discusión sobre este asunto. Pero creo que se le ha ido la mano. En el momento en el que ha puesto en cuestión la salubridad de esa cocina, ha cruzado una línea tan fina como complicada de recomponer.
Una de esas líneas que, de puro finas, parecen no existir, hasta que las cruzas. Es más, el cruzarlas suele llevar aparejada su destrucción. La de la línea, se entiende. Que se lo digan a los miembros de la llamada izquierda abertzale que se pasan al campo del terrorismo. Mientras hacen ese sucedáneo perverso de política torticera, tienen una cierta permisividad social pero cuando dan el paso al otro lado, todo se ha acabado. Terminan en la cárcel.
Esas líneas difusas no son, ni pueden ser, fronteras, ni muros, ni separadores. Son líneas que, simplemente, permiten organizar un cierto comportamiento.
Algo parecido está pasando en el PP. Más de uno, por puro egoísmo o por pura venganza, no sólo ha cruzado la línea que va de la crítica y la discrepancia al más absoluto de los desvaríos. Más de uno le ha pegado una patada a la línea sin tener en cuenta que puede estar dañando de forma seria la propia estructura del partido para una larga temporada. Alguno debe estar pensando, algo parecido a lo que piensan los hombres que agreden y matan a sus mujeres. O mía o de nadie. En este caso, o lo que yo digo o a la mierda.
El problema es que son conscientes de que han llegado a un momento definitivo, para ellos, no para el partido. Son conscientes de que es su última opción y están dispuestos a echar el resto. Nunca han sido capaces de crear o de aportar nada constructivo. Siempre han funcionado a la contra, criticando, negando, destruyendo. En más de un momento les ha funcionado y, tal vez por eso, no se dan cuenta de que así no se construye una alternativa.
El lunes, Aznar lanzó una serie de mensajes tan claros como ambiguos. Eran ideas que podrían aplicarse tanto a la actual situación del PP como a otras muchas. Pero, además, se pueden entender en sentidos claramente opuestos y contradictorios. Uno de los centrales y más reproducidos al día siguiente por los medios de comunicación fue el de que hay que contar siempre con los mejores y tener el coraje de llamarlos.
En esos estamos, José Mari, en eso estamos.
miércoles, 21 de mayo de 2008
UNA CÚPULA MÁS... O MENOS
Ha caído la cúpula de ETA. No es la primera vez ni, desgraciadamente, será la última. Nunca me queda del todo claro que quiere decir eso. Siempre se simboliza, ellos mismos, a la banda terrorista como una serpiente. No hay mejor forma de matar a una serpiente que cortarle la cabeza. Pero, en este caso, cada vez que le cortamos la cabeza surge otra. Normalmente más bestia, más sanguinaria, más dañina, más cruel, más loca. ¿Es todo ello posible?. No estoy seguro, pero creo que sí.
Los miembros de la cúpula terrorista suelen ser de la misma generación, o de edades próximas. Esta vez no. Hay un prófugo con un cuarto de siglo de clandestinidad a cuestas y varias causas abiertas y un trio de pseudo jovencitos bregados en la locura más o menos visible y que han sustituido su acné juvenil por el odio más irracional. Y, sin embargo, se llevaban bien y habían organizado la vuelta de los etarras a las muertes.
A todos ellos se les imputa el supuesto repentino endurecimiento de ETA nada más decretar la tregua de 2006. A ellos se les hace responsable de que el camino irreversible de Zapatero hacia la paz en Euskadi se truncase. A ellos se les adjudica la responsabilidad última de los últimos asesinatos. ¿Tendrá todo ello algo que ver con su detención?.
Ahora volveremos a oír aquello del duro golpe, aquello del momento decisivo, aquello del camino sin retorno. En ETA se volverá a hablar de topos, de traiciones, de filtraciones, de que estas detenciones no suponen ningún problema definitivo. De esta también saldrá la serpiente. Seguiremos enterrando muertos, curando heridos y reconstruyendo nuestro país. Y estos cuatro realizarán un largo periplo por distintas cárceles.
Habrá otro número uno, otra cúpula, otro gobierno. Estas detenciones las veremos en los libros de historia (y de actualidad, claro) y no podremos evitar pensar aquello de ¿para qué?.
Es tarde, mañana (dentro de un rato) será otro día y podremos analizar de otra manera estos datos. Quizás, entonces, veamos algo esperanzador que, a estas alturas, se nos escapa. Quizás.
Los miembros de la cúpula terrorista suelen ser de la misma generación, o de edades próximas. Esta vez no. Hay un prófugo con un cuarto de siglo de clandestinidad a cuestas y varias causas abiertas y un trio de pseudo jovencitos bregados en la locura más o menos visible y que han sustituido su acné juvenil por el odio más irracional. Y, sin embargo, se llevaban bien y habían organizado la vuelta de los etarras a las muertes.
A todos ellos se les imputa el supuesto repentino endurecimiento de ETA nada más decretar la tregua de 2006. A ellos se les hace responsable de que el camino irreversible de Zapatero hacia la paz en Euskadi se truncase. A ellos se les adjudica la responsabilidad última de los últimos asesinatos. ¿Tendrá todo ello algo que ver con su detención?.
Ahora volveremos a oír aquello del duro golpe, aquello del momento decisivo, aquello del camino sin retorno. En ETA se volverá a hablar de topos, de traiciones, de filtraciones, de que estas detenciones no suponen ningún problema definitivo. De esta también saldrá la serpiente. Seguiremos enterrando muertos, curando heridos y reconstruyendo nuestro país. Y estos cuatro realizarán un largo periplo por distintas cárceles.
Habrá otro número uno, otra cúpula, otro gobierno. Estas detenciones las veremos en los libros de historia (y de actualidad, claro) y no podremos evitar pensar aquello de ¿para qué?.
Es tarde, mañana (dentro de un rato) será otro día y podremos analizar de otra manera estos datos. Quizás, entonces, veamos algo esperanzador que, a estas alturas, se nos escapa. Quizás.
martes, 20 de mayo de 2008
LOS MEJORES O EL NAUFRAGIO
Nuestras madres siempre piensan que somos los mejores. Vaya por dios. Por eso son madres.
Nosotros siempre necesitamos que, al menos, nuestra madre nos diga que somos el mejor. Que remedio.
Como será la cosa que la mía piensa que este blog está muy bien y que hay demasiada gente que todavía no lo ha descubierto. Desengáñate madre. Las cosas son así. Éste es sólo uno más.
Madres al margen, ser el mejor es una cuestión claramente subjetiva. Discutible cuanto menos. Mirando hacia el fútbol, tan de moda estos días, para muchos es indiscutible que Raúl es el mejor, pero está fuera de la Eurocopa. Más aún, el Numancia es el mejor... equipo de segunda, lo cual no es decir mucho. Y la Ponferradina, el mejor del grupo segundo de la segunda división B. Menos aún. Ser el mejor, pues, depende mucho de quien opine, cuales sean sus referencias, con que parámetros se compara,... Ser el mejor no es un valor absoluto.
El PP lleva dos meses buscando a los mejores. Y al mejor entre los mejores. No se ponen de acuerdo. Y no me extraña. Es posible que incluso después del congreso de junio en Valencia, tampoco alcancen un acuerdo. Tampoco me extrañaría. A falta de elementos objetivos, que ya hemos dicho que no existen, para elegir a los mejores, hay que guiarse por elementos menos incuestionables.
Indudablemente, Rajoy tiene un problema grave para defender que es el mejor entre los mejores. Ha perdido dos veces en las dos únicas ocasiones en las que ha encabezado el cartel electoral. Bajo su batuta, el PP sólo ganó las municipales y autonómicas de 2007 y, en ese caso, no se puede anotar para sí todo el mérito.
En esa misma línea, pocas personas en el PP pueden presentar un saco de victorias electorales equiparable al de Alberto Ruiz-Gallardón. Victorias en Madrid, comunidad, desde 1991. La primera por mayoría simple, las dos siguientes por mayoría absoluta. Más absoluta cada vez. Sin solución de continuidad, dos victorias seguidas en el ayuntamiento de la capital, aumentando cada vez el margen de su victoria. Sus resultados son incontestables. Pero se le contesta. Sobre todo, desde dentro de su propio partido. Por eso Gallardón no es catalogado entre los mejores por buena parte de los propios militantes del PP.
Todo lo contrario ocurre con su hermanísima Esperanza. Incontestables son sus resultados cada vez que optó al senado, aunque casi siempre se desprecian esos resultados como todo lo que tiene que ver con la cámara alta. No menos incontestables son sus dos victorias en las dos últimas autonómicas de Madrid. Tan incontestables que han hecho olvidar la cara de susto que se le quedó tras perder la mayoría absoluta que le había dejado Alberto, en mayo de 2003. Sólo el tamayazo le devolvió tersura a su sonrisa.
Resumiendo, que me lío. ¿Cuáles son los parámetros para definir al mejor en el PP?. Porque la incuestionable calidad moral de María San Gil ha sido contestada, sonoramente, en el propio PP vasco con más abstenciones que votos a favor. ¿Y esa es la mejor opción en Euskadi?. Pues vaya. Un saquito de abstenciones que viene muy al hilo de sus resultados globales en las autonómicas de hace 3 años.
Insisto, ¿dónde está el mejor?. Aznar decidió que el mejor entre los mejores era, en los 90, Francisco Álvarez Cascos. Años después, ya no. Era mejor Javier Arenas. Acertó de pleno. El PP pasó de la mayoría absoluta a la oposición. También Aznar decidió que el mejor, antes de llegar al poder, era Alejo Vidal-Cuadras para dirigir el partido en Cataluña. Luego ya no. Luego, el mejor era Alberto Fernández Díaz, más luego aún, el mejor era Josep Pique. Y el PP sigue buscándose desde que Alejo se refugió en Waterloo. La última gran designación de Aznar fue la de Mariano Rajoy como mejor entre los mejores. Y en esas están.
Buscando buscando a los mejores, el PP se puede encontrar con que no hay mejores. Eso queda muy bonito para los álbumes de cromos de los críos y para el libro Guinness de los récords. Pero no es el caso.
¿Cuándo va alguien a decir, en el PP, claro, que lo que necesitan es dejarse de puñaladas y tonterías y ponerse todos a trabajar en la misma dirección?. Como esas traineras que tanto abundan en las aguas del Cantábrico. Todos a remar porque el éxito será de todos, pero la derrota también. Y una derrota, en trainera, puede acabar en naufragio.
Nosotros siempre necesitamos que, al menos, nuestra madre nos diga que somos el mejor. Que remedio.
Como será la cosa que la mía piensa que este blog está muy bien y que hay demasiada gente que todavía no lo ha descubierto. Desengáñate madre. Las cosas son así. Éste es sólo uno más.
Madres al margen, ser el mejor es una cuestión claramente subjetiva. Discutible cuanto menos. Mirando hacia el fútbol, tan de moda estos días, para muchos es indiscutible que Raúl es el mejor, pero está fuera de la Eurocopa. Más aún, el Numancia es el mejor... equipo de segunda, lo cual no es decir mucho. Y la Ponferradina, el mejor del grupo segundo de la segunda división B. Menos aún. Ser el mejor, pues, depende mucho de quien opine, cuales sean sus referencias, con que parámetros se compara,... Ser el mejor no es un valor absoluto.
El PP lleva dos meses buscando a los mejores. Y al mejor entre los mejores. No se ponen de acuerdo. Y no me extraña. Es posible que incluso después del congreso de junio en Valencia, tampoco alcancen un acuerdo. Tampoco me extrañaría. A falta de elementos objetivos, que ya hemos dicho que no existen, para elegir a los mejores, hay que guiarse por elementos menos incuestionables.
Indudablemente, Rajoy tiene un problema grave para defender que es el mejor entre los mejores. Ha perdido dos veces en las dos únicas ocasiones en las que ha encabezado el cartel electoral. Bajo su batuta, el PP sólo ganó las municipales y autonómicas de 2007 y, en ese caso, no se puede anotar para sí todo el mérito.
En esa misma línea, pocas personas en el PP pueden presentar un saco de victorias electorales equiparable al de Alberto Ruiz-Gallardón. Victorias en Madrid, comunidad, desde 1991. La primera por mayoría simple, las dos siguientes por mayoría absoluta. Más absoluta cada vez. Sin solución de continuidad, dos victorias seguidas en el ayuntamiento de la capital, aumentando cada vez el margen de su victoria. Sus resultados son incontestables. Pero se le contesta. Sobre todo, desde dentro de su propio partido. Por eso Gallardón no es catalogado entre los mejores por buena parte de los propios militantes del PP.
Todo lo contrario ocurre con su hermanísima Esperanza. Incontestables son sus resultados cada vez que optó al senado, aunque casi siempre se desprecian esos resultados como todo lo que tiene que ver con la cámara alta. No menos incontestables son sus dos victorias en las dos últimas autonómicas de Madrid. Tan incontestables que han hecho olvidar la cara de susto que se le quedó tras perder la mayoría absoluta que le había dejado Alberto, en mayo de 2003. Sólo el tamayazo le devolvió tersura a su sonrisa.
Resumiendo, que me lío. ¿Cuáles son los parámetros para definir al mejor en el PP?. Porque la incuestionable calidad moral de María San Gil ha sido contestada, sonoramente, en el propio PP vasco con más abstenciones que votos a favor. ¿Y esa es la mejor opción en Euskadi?. Pues vaya. Un saquito de abstenciones que viene muy al hilo de sus resultados globales en las autonómicas de hace 3 años.
Insisto, ¿dónde está el mejor?. Aznar decidió que el mejor entre los mejores era, en los 90, Francisco Álvarez Cascos. Años después, ya no. Era mejor Javier Arenas. Acertó de pleno. El PP pasó de la mayoría absoluta a la oposición. También Aznar decidió que el mejor, antes de llegar al poder, era Alejo Vidal-Cuadras para dirigir el partido en Cataluña. Luego ya no. Luego, el mejor era Alberto Fernández Díaz, más luego aún, el mejor era Josep Pique. Y el PP sigue buscándose desde que Alejo se refugió en Waterloo. La última gran designación de Aznar fue la de Mariano Rajoy como mejor entre los mejores. Y en esas están.
Buscando buscando a los mejores, el PP se puede encontrar con que no hay mejores. Eso queda muy bonito para los álbumes de cromos de los críos y para el libro Guinness de los récords. Pero no es el caso.
¿Cuándo va alguien a decir, en el PP, claro, que lo que necesitan es dejarse de puñaladas y tonterías y ponerse todos a trabajar en la misma dirección?. Como esas traineras que tanto abundan en las aguas del Cantábrico. Todos a remar porque el éxito será de todos, pero la derrota también. Y una derrota, en trainera, puede acabar en naufragio.
viernes, 16 de mayo de 2008
NO ES ESTO, NO ES ESTO
Cuando dos libertades colisionan se genera uno de los conflictos más complicados de la democracia. Sólo los tribunales tienen potestad para dirimir esa colisión. Esta vez, creo yo, los tribunales se han equivocado.
Tal vez la demanda estaba mal planteada o mal sustanciada o mal argumentada o mal defendida. O todo ello junto. Pero creo que los tribunales se han equivocado.
Desde hace unos años, hemos vivido en España, por diferentes motivos, una serie de situaciones en las que se está consolidando la sensación de que la llamada libertad de expresión es poco menos que hegemónica. Cualquiera tiene la facultad de decir lo que quiera, de quien quiera, donde quiera y como quiera, y no pasa nada. Da lo mismo las consecuencias que tenga, el daño que haga o como afecte al resto de la sociedad. La libertad de expresión es ilimitable, incontrolable, omnímoda.
Es un error.
Siempre se ha dicho que tu libertad termina donde comienza la mía. Últimamente, los tribunales se empeñan en alejar esa frontera de la libertad de expresión para acercarla a los que sufren y padecen esa interpretación expansiva de la libertad de expresión.
No pretendo poner en pie de igualdad situaciones objetivamente diferentes, pero llevamos años viendo que cualquiera puede elogiar a terroristas, homenajearles incluso, sin que los tribunales actúen contra ellos. Están en el legítimo uso de su libertad de expresión, dicen. Creo que es más que cuestionable y la salud de la democracia necesita cuestionarlo.
Ahora hemos conocido otra decisión judicial que me pone los pelos de punta, por otros pero parecidos motivos. Un juzgado de Toledo acaba de desestimar la demanda de Telma Ortiz Rocasolano y su pareja para que se proteja su intimidad. A muchos, sobre todo a muchos medios de comunicación, les parece correcto y adecuado. Vaya por dios. Consideran que una decisión en otro sentido hubiese sido una especie de censura preventiva. Desde que se desató la guerra de Iraq, todo lo que suene a algo preventivo está estigmatizado. Los juegos de palabras tienen estos peligros.
No se trata de censura preventiva, creo yo, se trata de un derecho y de una libertad. Por favor. Es bien cierto que a Telma Ortiz, a su pareja y a cualquier otro ciudadano le cabe siempre la posibilidad de volver a los tribunales cuando considere violado un derecho, faltaría más. Pero seguro que ya será tarde.
Poner ejemplos siempre tiene riesgos, pero me voy a arriesgar. Las órdenes de alejamiento, en los casos de violencia contra las mujeres, son vistas como algo razonable. El objetivo es evitar agresiones inhumanas y hasta asesinatos. En casos como el de Telma Ortiz, y otros muchos, podemos estar en situaciones parecidas. Si a esta mujer le "roban" determinadas imágenes de su vida privada, a la que tiene todo el derecho del mundo, los jueces pueden condenar a los "ladrones", pero el daño ya estará hecho.
¿Alguien se imagina no poder salir de casa sin que decenas de indocumentados te rodeen con cámaras y micrófonos?. ¿Alguien se imagina lo que es ver fotos tuyas y comentarios sobre tu vida, sobre donde compras, sobre con quien comes, en cualquier publicación?. ¿Alguien se imagina lo que puede cambiar tu vida, simplemente porque tu hermana, tu hermano, tu padre, tu madre, o el vecino de arriba se convierte en un personaje público?. ¿Dónde vamos a llegar?.
Creo, sinceramente, que buena parte de la convivencia en una sociedad se basa en el respeto entre todos y cada uno de los miembros de esa sociedad. Y creo, sinceramente, que todos estos chisgarabís (supuestos periodistas, supuestos fotógrafos, supuestos medios de comunicación, supuestos ciudadanos -que compran revistas y ven la basura de la televisión-) ni tienen respeto ni saben lo que es. Lo peor es que la justicia les está dando la razón. LAMENTABLE.
.
Para que no quede duda, yo soy periodista y me da vergüenza esta situación. La libertad de expresión es para otras cosas, tiene otro interés y otra función social.
Tal vez la demanda estaba mal planteada o mal sustanciada o mal argumentada o mal defendida. O todo ello junto. Pero creo que los tribunales se han equivocado.
Desde hace unos años, hemos vivido en España, por diferentes motivos, una serie de situaciones en las que se está consolidando la sensación de que la llamada libertad de expresión es poco menos que hegemónica. Cualquiera tiene la facultad de decir lo que quiera, de quien quiera, donde quiera y como quiera, y no pasa nada. Da lo mismo las consecuencias que tenga, el daño que haga o como afecte al resto de la sociedad. La libertad de expresión es ilimitable, incontrolable, omnímoda.
Es un error.
Siempre se ha dicho que tu libertad termina donde comienza la mía. Últimamente, los tribunales se empeñan en alejar esa frontera de la libertad de expresión para acercarla a los que sufren y padecen esa interpretación expansiva de la libertad de expresión.
No pretendo poner en pie de igualdad situaciones objetivamente diferentes, pero llevamos años viendo que cualquiera puede elogiar a terroristas, homenajearles incluso, sin que los tribunales actúen contra ellos. Están en el legítimo uso de su libertad de expresión, dicen. Creo que es más que cuestionable y la salud de la democracia necesita cuestionarlo.
Ahora hemos conocido otra decisión judicial que me pone los pelos de punta, por otros pero parecidos motivos. Un juzgado de Toledo acaba de desestimar la demanda de Telma Ortiz Rocasolano y su pareja para que se proteja su intimidad. A muchos, sobre todo a muchos medios de comunicación, les parece correcto y adecuado. Vaya por dios. Consideran que una decisión en otro sentido hubiese sido una especie de censura preventiva. Desde que se desató la guerra de Iraq, todo lo que suene a algo preventivo está estigmatizado. Los juegos de palabras tienen estos peligros.
No se trata de censura preventiva, creo yo, se trata de un derecho y de una libertad. Por favor. Es bien cierto que a Telma Ortiz, a su pareja y a cualquier otro ciudadano le cabe siempre la posibilidad de volver a los tribunales cuando considere violado un derecho, faltaría más. Pero seguro que ya será tarde.
Poner ejemplos siempre tiene riesgos, pero me voy a arriesgar. Las órdenes de alejamiento, en los casos de violencia contra las mujeres, son vistas como algo razonable. El objetivo es evitar agresiones inhumanas y hasta asesinatos. En casos como el de Telma Ortiz, y otros muchos, podemos estar en situaciones parecidas. Si a esta mujer le "roban" determinadas imágenes de su vida privada, a la que tiene todo el derecho del mundo, los jueces pueden condenar a los "ladrones", pero el daño ya estará hecho.
¿Alguien se imagina no poder salir de casa sin que decenas de indocumentados te rodeen con cámaras y micrófonos?. ¿Alguien se imagina lo que es ver fotos tuyas y comentarios sobre tu vida, sobre donde compras, sobre con quien comes, en cualquier publicación?. ¿Alguien se imagina lo que puede cambiar tu vida, simplemente porque tu hermana, tu hermano, tu padre, tu madre, o el vecino de arriba se convierte en un personaje público?. ¿Dónde vamos a llegar?.
Creo, sinceramente, que buena parte de la convivencia en una sociedad se basa en el respeto entre todos y cada uno de los miembros de esa sociedad. Y creo, sinceramente, que todos estos chisgarabís (supuestos periodistas, supuestos fotógrafos, supuestos medios de comunicación, supuestos ciudadanos -que compran revistas y ven la basura de la televisión-) ni tienen respeto ni saben lo que es. Lo peor es que la justicia les está dando la razón. LAMENTABLE.
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Para que no quede duda, yo soy periodista y me da vergüenza esta situación. La libertad de expresión es para otras cosas, tiene otro interés y otra función social.
jueves, 15 de mayo de 2008
ETA NO MATA, ETA ASESINA
"ETA es el principal obstáculo para que el pueblo vasco haga su camino. ETA sobra, estorba y, además, mata". Ésta, entre otras lindezas, dijo ayer el individuo que dirige el gobierno vasco. Y no se le movió un músculo ni se le descolocó un pelo.
El tal Ibarretxe, Juan José para más señas, lleva 10 años, que se dice pronto, con su política de martillo pilón, jodiendo la marrana a los vascos y a los españoles. ¡Qué tío!. Si algo hay que reconocerle es contumacia, persistencia. Es el tío más pesao que, seguramente, hayamos conocido. Y de ello hace bandera.
Tengo claro que lo que yo pueda decir va a valer más bien para casi nada. Pero voy a decirlo. Este tal Ibarretxe, el Juanjo, es el que sobra, el que estorba en este momento. Si han visto "El crepúsculo de los Dioses" sabrán de que les hablo. Le pasa un poco como a Norma Desmond, salvando las distancias. Su tiempo ha pasado, si es que alguna vez fue su tiempo, pero ellos no se enteran. Quieren seguir creyendo que el mundo es como fue. Que sigue girando en torno a ellos. Que sin ellos, nada es lo mismo. Y, como tienen cuatro palmeros que les siguen enchufando con la cámara, que les siguen sirviendo de choferes, asistentes, cocineros y lo que se tercie, pues ellos siguen encerrados en su corredor sin retorno sin enterarse de nada.
De vez en cuando, asoma algún aspirante a nada que les hace el juego durante un rato y ellos vuelven a desplegar su cola multicolor de pavo real, sin darse cuenta de que los colores se han marchitado, buena parte de las plumas se han caído y lo que perdura es una suerte de ajado esqueleto sin forma ni atractivo. No son nada. Nunca lo fueron. Han ocupado sus cinco minutos de gloria, esos que Andy Warhol otorgó a todos los miembros de la humanidad, y, descabalgados de ellos, quieren que el mundo deje de girar.
Ibarretxe, vete cogiendo la bici y, con esa firmeza de carácter de la que te gusta presumir, ponte a darle al pedal hasta que Euskadi sea un territorio con verdadera libertad, para todos. Entre tanto, no te bajes, por favor. Creo que sólo así Euskadi y España podrán afrontar un futuro esperanzador que pasa, ineludiblemente, por de rro tar a ETA y a sus asesinos. Sí, asesinos.
Porque, entiendelo Juanjo, ETA no mata. Matar mata el cáncer, matan algunas bacterias, mata la falta de oxígeno. ETA no mata. ETA a se si na. ¿Te enteras?. A ver si vamos llamando a las cosas por su nombre. Facineroso.
El tal Ibarretxe, Juan José para más señas, lleva 10 años, que se dice pronto, con su política de martillo pilón, jodiendo la marrana a los vascos y a los españoles. ¡Qué tío!. Si algo hay que reconocerle es contumacia, persistencia. Es el tío más pesao que, seguramente, hayamos conocido. Y de ello hace bandera.
Tengo claro que lo que yo pueda decir va a valer más bien para casi nada. Pero voy a decirlo. Este tal Ibarretxe, el Juanjo, es el que sobra, el que estorba en este momento. Si han visto "El crepúsculo de los Dioses" sabrán de que les hablo. Le pasa un poco como a Norma Desmond, salvando las distancias. Su tiempo ha pasado, si es que alguna vez fue su tiempo, pero ellos no se enteran. Quieren seguir creyendo que el mundo es como fue. Que sigue girando en torno a ellos. Que sin ellos, nada es lo mismo. Y, como tienen cuatro palmeros que les siguen enchufando con la cámara, que les siguen sirviendo de choferes, asistentes, cocineros y lo que se tercie, pues ellos siguen encerrados en su corredor sin retorno sin enterarse de nada.
De vez en cuando, asoma algún aspirante a nada que les hace el juego durante un rato y ellos vuelven a desplegar su cola multicolor de pavo real, sin darse cuenta de que los colores se han marchitado, buena parte de las plumas se han caído y lo que perdura es una suerte de ajado esqueleto sin forma ni atractivo. No son nada. Nunca lo fueron. Han ocupado sus cinco minutos de gloria, esos que Andy Warhol otorgó a todos los miembros de la humanidad, y, descabalgados de ellos, quieren que el mundo deje de girar.
Ibarretxe, vete cogiendo la bici y, con esa firmeza de carácter de la que te gusta presumir, ponte a darle al pedal hasta que Euskadi sea un territorio con verdadera libertad, para todos. Entre tanto, no te bajes, por favor. Creo que sólo así Euskadi y España podrán afrontar un futuro esperanzador que pasa, ineludiblemente, por de rro tar a ETA y a sus asesinos. Sí, asesinos.
Porque, entiendelo Juanjo, ETA no mata. Matar mata el cáncer, matan algunas bacterias, mata la falta de oxígeno. ETA no mata. ETA a se si na. ¿Te enteras?. A ver si vamos llamando a las cosas por su nombre. Facineroso.
miércoles, 14 de mayo de 2008
POBRE PÍO
¿Dónde guarda la confianza el PP, que todo el mundo la pierde?. ¿Qué habrá hecho el pobre Rajoy que todo el mundo se cree en condiciones de plantearle un desafío un día sí y otro también?. ¿Para que sirve un debate de ideas y un congreso abierto cuando buena parte de los dirigentes principales del partido están más pendientes de su propio futuro personal y de su pequeño corralito?. ¿Cómo puede sobrevivir en partido en el que cada quien dedica la mayor parte del tiempo a comprobar la resistencia de las costuras?.
Ya sé que me estoy poniendo muy pesadito con este asunto (con la situación del PP, en general, y con el pulso de María Sangil, en particular), pero es que me parece muy serio. Cíclicamente, los partidos sufren estas situaciones. Normalmente no suele llegar la sangre al río, pero me parece un despropósito.
La buena de María salió el domingo diciendo que no se fiaba de Rajoy y que, dijese lo que dijese la ponencia política, ella no estaba segura de que valiese para algo. Dos días después, cambia el tercio y acaba de decir que si Mariano Rajoy no renueva su confianza en ella, no se presentará a la reelección como presidenta del PP vasco. Me da la impresión de que Sangil tiene un cierto lío con la confianza y la desconfianza. O tal vez no. Seguro que tiene bien claro de quien se fía y quien confía en ella, aunque sea para utilizarla en su provecho personal.
Cargan y siguen cargando las hordas contra Rajoy por sus dos derrotas electorales. Un perdedor no puede repetir una tercera vez. Bueno, según se mire. Porque esas mismas hordas son las que se empeñan en hablar de ideas y principios. Esas ideas y principios que en el País Vasco llevan palmando desde hace 30 años y los que les quedan. Pero nadie dice que haya que cambiarlos. Nadie parece plantear renovación para esas ideas y esos principios. No les interesa.
Es más oportuno seguir con la estrategia de desgaste semanal sobre Rajoy. Como si el dañado fuese el presidente nacional del partido y no el partido mismo. ¡Qué ingenuidad!, ¿o no?, que diría el propio Rajoy. Aunque le cargan a Rajoy el goteo de huidas, lo cierto es que él no ha echado a nadie ni ha prescindido de nadie. Va viendo como unos cuantos se piran porque las cosas no van como ellos quieren imponer. Y esa es otra. Mariano es su líder, todos lo reconocen como tal y lo han amparado y defendido. Pero lo han hecho sólo mientras Mariano ha hecho lo que ellos consideran. Si no, Mariano sobra. ¡Qué dignos!.
Le acusan de ser un maricomplejines y un pelele, pero cuando mantiene la firmeza de sus principios, que son los del PP, le llueven las hostias. ¡Qué descaro!. Ojala todos fuesen tan claros como él. Ojala todos los que dicen querer ayudar diesen la cara y dijesen aquí estoy yo que quiero hacer esto. Y adelante con los faroles. Como dice hoy Santiago González, "el que más chifle capador".
No es menos cierto que, como dice siempre mi padre, "aún está el capador encima del cocho", pero veremos si al final ejecuta o todo se queda en agua de borrajas. Sea como sea, pobre Pío, la que se te viene encima. Y eso que eres una de las pocas personas que puedes embridar este Babieca. Ánimo.
Ya sé que me estoy poniendo muy pesadito con este asunto (con la situación del PP, en general, y con el pulso de María Sangil, en particular), pero es que me parece muy serio. Cíclicamente, los partidos sufren estas situaciones. Normalmente no suele llegar la sangre al río, pero me parece un despropósito.
La buena de María salió el domingo diciendo que no se fiaba de Rajoy y que, dijese lo que dijese la ponencia política, ella no estaba segura de que valiese para algo. Dos días después, cambia el tercio y acaba de decir que si Mariano Rajoy no renueva su confianza en ella, no se presentará a la reelección como presidenta del PP vasco. Me da la impresión de que Sangil tiene un cierto lío con la confianza y la desconfianza. O tal vez no. Seguro que tiene bien claro de quien se fía y quien confía en ella, aunque sea para utilizarla en su provecho personal.
Cargan y siguen cargando las hordas contra Rajoy por sus dos derrotas electorales. Un perdedor no puede repetir una tercera vez. Bueno, según se mire. Porque esas mismas hordas son las que se empeñan en hablar de ideas y principios. Esas ideas y principios que en el País Vasco llevan palmando desde hace 30 años y los que les quedan. Pero nadie dice que haya que cambiarlos. Nadie parece plantear renovación para esas ideas y esos principios. No les interesa.
Es más oportuno seguir con la estrategia de desgaste semanal sobre Rajoy. Como si el dañado fuese el presidente nacional del partido y no el partido mismo. ¡Qué ingenuidad!, ¿o no?, que diría el propio Rajoy. Aunque le cargan a Rajoy el goteo de huidas, lo cierto es que él no ha echado a nadie ni ha prescindido de nadie. Va viendo como unos cuantos se piran porque las cosas no van como ellos quieren imponer. Y esa es otra. Mariano es su líder, todos lo reconocen como tal y lo han amparado y defendido. Pero lo han hecho sólo mientras Mariano ha hecho lo que ellos consideran. Si no, Mariano sobra. ¡Qué dignos!.
Le acusan de ser un maricomplejines y un pelele, pero cuando mantiene la firmeza de sus principios, que son los del PP, le llueven las hostias. ¡Qué descaro!. Ojala todos fuesen tan claros como él. Ojala todos los que dicen querer ayudar diesen la cara y dijesen aquí estoy yo que quiero hacer esto. Y adelante con los faroles. Como dice hoy Santiago González, "el que más chifle capador".
No es menos cierto que, como dice siempre mi padre, "aún está el capador encima del cocho", pero veremos si al final ejecuta o todo se queda en agua de borrajas. Sea como sea, pobre Pío, la que se te viene encima. Y eso que eres una de las pocas personas que puedes embridar este Babieca. Ánimo.
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