martes, 6 de octubre de 2009

ADRIANO, TODO UN EJEMPLO

La cosa está mal. Muy mal.
Como estará la cosa que los albañiles, los populares paletas, se están quedando con la “paletilla” al aire. Con los cuartos traseros, para ser exactos. Bueno, es un decir. A lo que me refiero es a un caso que se ha conocido hoy en la localidad malagueña de Vélez-Málaga.
Al parecer, un empresario de la construcción de la zona al que las cosas no le iban demasiado bien, decidió promocionar las bondades de sus servicios con el sentido mensaje que sigue “La albañilería que usted se merece”. Hasta aquí, todo normal. Nos trata de usted, nos ofrece una labor profesional a la altura de nuestras capacidades, que más se puede pedir.

La cuestión es que la publicidad en cuestión va acompañada de una imagen nada sutil. Una joven lozana nos muestra en qué condiciones le está dejando la crisis. Con una escasa y bien remangada combinación nos demuestra, además, lo bien que nos quedaría un baño con dos senos en nuestra casa reformada.
Como suele ocurrir en estos casos, nunca llueve a gusto de todos y al final, el buen hombre, Adriano de nombre, ha tenido que retirar la publicidad. Lástima. Pero el objetivo estaba conseguido. Todo el mundo habla de su empresa, de las bondades de su trabajo y todo el mundo conoce al susodicho Adriano. Quien quiere más. Seguro que le llueven los encargos. Incluso, aunque le pongan una multa, la pagará gustoso. Resumiendo, que hablen de uno aunque sea bien. Qué le vamos a hacer.
En el fondo, este Adriano no hace nada diferente a lo que hace nuestro presidente del Gobierno. Lo primero que se le ocurre lo pone en marcha. Si sala bien, se apunta el tanto y si no, la culpa es de los otros, que son unos intransigentes. Total, por dos cachetes de nada. Aún más, Adriano también sigue los consejos de nuestro guía espiritual en otros aspectos. A saber, hay que incentivar el consumo y si es de productos patrios mejor. Sólo así saldremos de ésta. Todavía más, no sólo da trabajo a sus albañiles, pintores, fontaneros y demás. También le encuentra tarea a fotógrafos y mozas desocupadas, no vaya a ser que se tengan que dedicar a tareas bordeando la legalidad. No.
Adriano, eso es lo que necesitamos en España, gente con imaginación e iniciativa. Capaces de ser originales, creativos. Que no digan que no estamos a la última.

jueves, 1 de octubre de 2009

GANAR TIENE QUE SER LA PERA

Llevo toda la semana pensando en como escribir esto, en que escribir exactamente, y todavía no lo tengo claro. Mañana, a esta hora, ya sabremos si la cosa va a cambiar para siempre o si toca seguir esperando. La carrera olímpica de Madrid, el futuro político de Gallardón, el gafe internacional de Zapatero, los servicios "talismánicos" de Don Juan Carlos,... muchas cosas están en juego mañana.
Yo estuve muy positivo hace cuatro años cuando en Singapur se eligió a Londres para los Juegos de 2012, y me quedé con las ganas. Ahora estoy todavía más positivo, si es que ello es posible. Pero sigo sin verlo claro. En estas cosas entran en juego tantos factores que el último es ser, de verdad, la mejor candidatura. Por eso, un pronóstico es casi imposible.
De todas formas, y para poder enseñárselo a algunos amigos que me preguntarán mañana, yo deseo que nos lo den, pero no nos lo van a dar. Es más, estoy convencido de que no vamos a llegar a la votación final. Lo peor de todo, es que esta decepción va a parar el empuje olímpico de Madrid para varias décadas, y si no, al tiempo. Pero de estas cosas también hay que aprender.
Me acuerdo ahora de una frase, que no me acuerdo de quién es, pero me parece muy atinada: Lo importante es participar y ganar... ¡ganar tiene que ser ya la hostia!. Pues eso. Y mira que ahora nos empezábamos a acostumbrar a ganar, pero se va a romper la racha.

sábado, 19 de septiembre de 2009

LA IMPRUDENTE

Hablar mucho es una de las peores manifestaciones de la imprudencia (o de la prudencia cero que dirían los tontos que hablan mucho pero a los que no les gusta pronunciar determinadas palabras y prefieren inventarse otras). Callar, ser prudente, escuchar (que no oír), son virtudes cada vez más difíciles de encontrar. En vías de extinción que dirían esos mismos cursis.
Esta semana, como casi todas, hemos podido escuchar unas cuantas cosas que me han dejado patidifuso. Lo más curioso es que buena parte de ellas han salido de las meninges de una de esas personas que, normalmente, mide bien lo que dice.
El lunes no tuvo mejor ocurrencia que asegurar que el Gobierno tiene instalado, nada menos que desde 2004, un superordenador en el que se registran y se pueden escuchar todas las conversaciones telefónicas que tenemos todos los españoles.
¿?.
Tómese un segundo para pensar. Luego coja aire, vuelva a leer el párrafo anterior. Reflexione de nuevo y entonces, y sólo entonces, continúe leyendo.
Lo dijo así, sin anestesia ni nada. Y lo dijo en una entrevista en la que el sesudo preguntador no entró por esa puerta que la entrevistada acababa de abrir. Lo dejó pasar como quién oye que en Madrid ha amanecido despejado después de una semana lloviendo. Conversación de ascensor sin más pretensiones. No sólo eso, nadie, ni político, ni periodista, ni ciudadano, nadie le ha dado demasiada importancia. Qué le vamos a hacer.
Al día siguiente, martes, ella tenía uno de esos días grandes que a todos los grandes políticos se la pone dura. Pero, al revés de ocasiones anteriores, este año tenía pocas ganas (o pocas posibilidades de llamar la atención sobre sus números) y prefirió desviar la atención. Pero como es una estratega de primera lo hizo con una cuestión de calado y que a todos importa. Dijo que iba a devolver la autoridad a los profesores por ley.
¿?.
Repito. Respire hondo. Piense, Vuelva a leer. Reflexiones y sólo entonces siga.
A los profesores, como a cualquier otro profesional, se les puede elevar a la categoría de autoridad. Aún más, se les puede dotar de instrumentos para que ejerzan y para que defiendan esa autoridad. Pero lo cierto es que la situación en las aulas no va a mejorar porque los profesores sean considerados autoridad por ley.
Los profesores tienen, en su mano, hacerse con la autoridad y la mayoría abdican de esa posibilidad. Los padres, tres cuartas partes de lo mismo. Pero, lo peor de todo, es que los mismos padres impiden que los profesores ejerzan la autoridad y dan rienda suelta a que sean los alumnos los que la ejerzan. En el aula y en casa. Ese es el problema.
No soy tan mayor como para haberme levantado en clase cuando entraba el profesor. Soy de una generación puente que casi se libró de las barrabasadas de las reformas socialistas de la educación y que no tuvo que sufrir los peores rigores disciplinarios franquistas. Qué suerte la mía, aunque sólo me dé cuenta ahora, con 25 años de retraso. No soy tan mayor, decía, pero me acuerdo de cómo respetábamos nosotros a los profesores que se lo ganaban y como puteábamos a los que eran unos auténticos peleles.
Ahora soy yo quién doy clase de vez en cuando y me doy cuenta de que, salvo excepciones, cada uno tiene lo que se merece. Ni a los alumnos los suspende el profesor, suspenden ellos solitos, ni a los profesores hay que darles la autoridad por ley. O se la ganan ellos solitos o la ley será otro montón de folios inservibles.
No contenta con este arranque de semana, va la buena mujer y completa el asunto, ayer mismo, viernes, afirmando que junto con la autoridad le van a devolver a los profesores la tarima. La cordura asoma en esa afirmación porque eso sí está entre sus capacidades. Construir tarimas y colocarlas en las aulas si se puede hacer por orden administrativa (al menos en los centros públicos). Además, más de una serrería y carpintería de Madrid lo agradecerán. Y, como ha ocurrido con el Plan E, unas cuantas personas saldrán de las listas del paro, aunque sólo sea durante cuatro o cinco meses.
Punto. La ocurrencia de la tarima no vale para nada más. Crujen, con lo que eso distrae a un grupo predispuesto a distraerse. Inevitablemente se acaban, con el evidente riesgo de que, quién está arriba (el profesor) se caiga o se trastabille, o se tropiece al subir. Y no aportan nada a la autoridad, como ya he expuesto en párrafos anteriores. Lo dicho, la señora presidenta se podía haber ahorrado la ocurrencia.
Sí, como ya habrán deducido, quién todo esto ha dicho es Esperanza Aguirre. Sinceramente espero que, además de las super-orejas esas que según ella, tiene Rubalcaba, no haya también unos super-ojos que lean todas las tonterías que escribimos en internet. De lo contrario, se me va a caer el pelo… y no de la tarima, precisamente.

sábado, 12 de septiembre de 2009

QUÉ JODIDO ES DECIR NO

Esta semana ha empezado ese proceso de inmersión progresiva que los educadores progresistas se han inventado para iniciar el curso académico. Nuestros hijos, los que los tengan, van entrando en los colegios como si fuesen hábitats nocivos a los que hay que adaptarse muy poco a poco. El primer día una hora, el segundo dos, si por en medio cae un finde, mejor. Así hasta que se alcanza un ritmo que ahora se considera normal y que en mis tiempos hubiese causado risa (no quiero contarte en tiempos de mis padres) y hasta que se saca de quicio toda la calma y todos los recursos, no sólo de los padres, si no de toda la familia.
El presidente Zapatero, que además de un rato listo lleva a gala esa pose infantil a la que tanto partido saca, ha decidido hacer lo mismo para empezar el curso político. Vamos a volver al Congreso poco a poco, para que no se nos haga tan cuesta arriba. Lo curioso del caso es que el resto de los partidos le han seguido el juego. Han aceptado darle unas suaves collejitas pero sin demasiada sangre. Esos partidos que tantas ganas le tienen al presidente que más les ha engañado en las últimas décadas se han justificado, entre otras cosas, apelando a la inminente llegada de los presupuestos, gran momento del año donde los haya. No menos curioso es que muchos, casi todos los comentaristas políticos, hayan caído en la misma justificación.
Las cosas van mal. De eso no cabe duda y nadie lo niega. La escala de maldad, como en los chistes malos, va de los que piensan que va mal, pasando por los que piensan que va muy mal, para llegar a los que creen que va de puta pena. Cuestión de matices. Y cada minuto que se pierde, cada debate que no vale para nada, cada Consejo de Ministros que no toma las medidas adecuadas es un desastre para todos.
Es posible que sea correcto subir los impuestos llegados a la tesitura en la que estamos. El problema, como trata de hacernos ver la campaña del PP es el por qué hemos llegado a esta situación. El problema es, también, que se anuncia que la subida va a gravar a las rentas más altas y a las rentas del capital (para tener contentos y anestesiados a los más fieles) y, a renglón seguido, se pone toda la carga sobre impuestos indirectos, IVA y nuevas tasas (como esa ecológica propuesta por Sarkozy y que tanto gusta a nuestro Presi) que pagamos todos, sí o sí, y, normalmente, sin enterarnos o sin se muy conscientes de ello. Pobres tontos.
Esta misma semana, hablando con mi padre, me ha recordado un sucedido que viene muy a cuento. Corría la segunda mitad de los 80 y, aunque en mi casa ya teníamos todos claro el tema de los Magos de Oriente, era un momento grato para cruzar regalitos, como en todos los hogares. Pero se dio el caso de que aquel año (que no recuerdo cual era, 86, 87, quizás) no había posibilidad y mis padres se armaron de valor para decírnoslo, tal cual, a mi hermano y a mi. Creo, no lo recuerdo, que sin entenderlo bien del todo, lo aceptamos sin más. Entre otras cosas porque es bien cierto de que eramos muy conscientes de algunas de las cosas que venían pasando los últimos meses.
No pasó nada. Las Navidades fueron todo lo normales que pudieron ser. La familia siguió tan unida como siempre. Y, meses después, se fue solucionando la cosa hasta el punto de que pudimos ir teniendo esos regalos que no llegaron el 6 de enero. Yo, me acuerdo bien porque aún la tengo, logré aquella raqueta Head blanca que tanta ilusión me hacía cuando el tenis era una de mis obsesiones. Visto desde hoy, me puedo hacer una idea de lo difíciles que fueron esos meses y esos años para mis padres. Lo mal que lo pasaron cada vez que nosotros (y no eramos especialmente proclives a pedir) sugeríamos que nos gustaría otro cómic de Mortadelo o un sobre de cromos y ellos nos tenían que decir que no podía ser. Veo a mi alrededor a decenas de padres que son incapaces de decir que no a nada de lo que les piden sus hijos y me acuerdo mucho de mis padres, y lo mal que lo tuvieron que pasar.
Pero claro, Zapatero es un padre de hoy. Es muy posible que el también pasase estrecheces. Seguro. Pero no quiere, no sabe, no puede, no es capaz y no es la persona, para decirle a sus hijas y a todos nosotros, “no hay Mortaldeo, no hay cromos, no hay Reyes y no hay helado”. Que jodido es decir NO.

martes, 4 de agosto de 2009

CALLÉMONOS

"Sí, claro que creo en la justicia. Lo cual no quiere decir que crea en la actuación de todas y cada una de las personas (jueces, abogados y demás) que forman la administración de justicia". Lo ha dicho Ángel Luna, portavoz socialista en las Cortes Valencianas.
Antes de ponerse a alabar o criticar el comentario sin más, poniendo más atención en quién ha dicho qué, que en qué es lo que ha dicho quién quiera que sea el que lo haya dicho, párense un momento a pensar. En el fondo, todos y cada uno de los españoles pensamos un poco eso. Si la justicia dice lo que nosotros queremos que diga, lo alabamos, lo acatamos, lo respetamos y nos mostramos ufanos de todo ello. Si, por el contrario, dice lo contrario de lo que nosotros queremos que diga, aseguramos que lo acatamos, como no podía ser de otra manera pero que discrepamos, y que vamos a recurrir y que, si llegado el caso, tampoco en la instancia superior se nos da la razón, pues habremos agotado la vía judicial, pero seguimos estando en desacuerdo.
Estos días, se ha confirmado uno de esos casos lamentables que se dan en todos los sistemas judiciales, sean del tipo que sean y apliquen la doctrina que apliquen y se produzcan en el país que se produzcan. Un señor, de nombre Rafael Ricardi, acaba de ver como el Tribunal Supremo anulaba una sentencia por violación que le tuvo en la cárcel durante 13 años. Se lo imaginan. Este pobre hombre es un don nadie. Un tipo que en el momento de ser detenido estaba enganchado a la droga y vivía debajo de un puente.
Ahora, ya en libertad, sigue siendo un don nadie. Malvive en Cádiz y su caso apenas ha levantado polvareda. De hecho, él casi ni se entera. Nadie, salvo los carroñeros medios de comunicación, se ha puesto en contacto con él. No está claro si le corresponde una indemnización ni cuál sería la cuantía. No lo sé, no tengo ningún dato al respecto, pero seguro que él se cansó de decir que era inocente. Cuando conoció la sentencia seguro que dijo que no estaba de acuerdo, que le parecía injusta y que la iba a recurrir. Seguro que todos los que entonces le oyeron decir eso pensaron, ya estamos como siempre. Pero al final, se ha demostrado que él tenía razón.
Si admitimos que esos hechos son así, tenemos que admitir que en algunos otros casos, la justicia no sólo se equivoca, sino que nunca sabremos que se ha equivocado. Sin embargo, vivimos en sociedad, entre otras cosas, para poner en manos de unas personas la administración de justicia. Y si se equivocan, y lo hacen de mala fe, ellos mismos se verán atrapados en la rueda de la justicia. Pero si se equivocan, simplemente porque todos nos equivocamos, o porque no disponen de todos los elementos de juicio posibles, no podemos estar cuestionándoles permanentemente. Unos u otros. Ese comportamiento sólo nos hace un poco más débiles a todos. Sólo que no nos damos cuenta.
Así de torpes somos. Si desconfiamos de una persona en concreto, sea una enfermera, un albañil, un juez, una costurera, un policía o un político, busquemos las pruebas de su mal comportamiento para que la justicia juegue su papel. Pero si lo único que no nos gusta es que no siempre tenemos razón, entonces, lo mejor que podemos hacer es callarnos.

viernes, 31 de julio de 2009

ESTÁ EN SUS MANOS

¿A quién le importa si cumplen 50 años, o 60, o los años que quieran cumplir?. ¿Qué más da?. ¿Qué más da que sean 35 o 65?. ¿Qué más da que la fecha sea el 31 de julio, el 27 de noviembre o el 14 de marzo?. No importa nada.
No importaba demasiado en su momento, pero ahora, desde hace un par de décadas, no importa absolutamente nada. Por no importar, no nos va a importar ni la fecha exacta en la que desaparezcan.
Molesta, y mucho. Duele, enormemente, que sigan destruyendo nuestra vida. Que sigan matando a nuestros seres queridos. Que sigan causándonos dolor y que no se den cuenta de que no lo van a conseguir. No dejo de preguntarme si es tan difícil darse cuenta con 18, 20, 25 años de algo y no con 35 ó 40. No dejo de preguntarme si es tan diferente la perspectiva que se tiene estando en la clandestinidad o estando en la cárcel. Supongo que tiene mucho más que ver con el hecho de tener una pistola en el bolsillo. Con el hecho de que te regalen el oído una panda de mentecatos que no quieren, para ellos, la vida que te instan a tener a ti.
Las dinámicas de grupo son siempre perversas. El otro día volví a ver “El viaje de Arián” una película normalita, sin muchas pretensiones, en la que se pretende hacer una aproximación al mundo que rodea a ETA y a sus comandos y a sus terroristas. Seguro que tiene muy poco que ver con la realidad, pero es curioso que la Arián del título sea una persona perfectamente normal, creativa y sensible, que se ve atrapada en una red por su juventud y por una serie de personas que se la van ganando poco a poco hasta inculcarle una sensación de odio que no encaja demasiado con ella pero que ella asume como propia.
Pero llama mucho más la atención que esa Arián tenga tiempo de darse cuenta del error y de rectificar, también a tiempo. No voy a contar el final, obviamente, pero acaba como tiene que acabar. Quizás por eso, quien se asoma a ETA termina matando y en la cárcel. Ese es, desde hace un par de años, el mensaje que no se cansa de repetir el sibilino Rubalcaba. Ese mensaje unido a otros igual de obvios, igual de simples, pero creo que igual de eficaces.
Supongo que nadie, a estas alturas, pensará que el Ministro de Interior improvisa sus ruedas de prensa y las cosas que dice. Lleva las frases y, sobre todo, las ideas, perfectamente estructuradas. Y son mensajes diseñados tanto para impactar entre nosotros como para empapar a los etarras. ¿O es qué nos creemos que habrá más de uno que se lo piense después de que el Ministro amenazase, por cuarta vez en menos de un año, con que no sabemos quién es el nuevo número 1 de ETA, pero ya lo estamos buscando para ponerlo en la cárcel?. Claro que cala.
El problema es que mientras vamos metiéndoles barrotes por el culo a esos hijos de puta, ellos van a seguir matando. Tenemos que darnos prisa, para que nuestras muertes sean las menos posibles. Pero tenemos que tener la tranquilidad de saber que siempre seremos más, de que siempre tendremos más razón y de que cuanto más tiempo pase, más de ellos estarán muchos años en prisión.
En sus manos está.

martes, 28 de julio de 2009

NO TENGO GANAS DE ESCRIBIR

No tengo mucha disculpa. Ya se que no es este un cuaderno de referencia y de verdad que me gustaría darle un lavado de cara pensando en la nueva temporada y en ese puñado de fieles que todavía lo leen, aunque no lo comenten desde hace meses. Pero, como decía, no tengo disculpa por haber faltado a mi compromiso de escribir, al menos, una vez por semana. Y no es que no haya habido motivos. No.
Positivos, como el inicio de las vacaciones, los éxitos deportivos (menos que en veranos anteriores) y alguna otra cosilla; y negativos, sobre todo en el ámbito político que, como sabeis, tanto me gusta. La verdad es que nuestros políticos se empeñan, cada año, en hacer más breves las vacaciones de todos. Con lo mucho que les agradecemos cuando se quitan de en medio y nos dejan prestar atención a otras cuestiones. Pero, desde hace ya unos años, se empeñan en ocupar también el terreno veraniego. Y son un coñazo, la verdad.
Además, este año, se están empeñando en cuestiones especialmente obtusas, aunque no por ello menos importantes. No vaya a ser que yo me explique mal. Que si Gurtel por aquí, que si financiación autonómica por allá, que si sentencia del estatut por un lado, que si viaje de Moratinos a Gibraltar por otro,... La verdad es que se hace muy pasado seguir la actualidad. Se te quitan las ganas.
Por ejemplo, me parece bochornoso y deplorable el viaje de Moratinos al peñón, esa verguenza con la que los españoles nos hemos acostumbrado a convivir y a ver que remedio nos queda. La verdad es que este ministrillo, uno de los 3 ó 4 que se mantienen con Zapatero desde el principio y el único si atendemos a aquel comité de sabios que ZP constituyó en enero de 2004 para preparar su asalto a Moncloa, ese ministrillo, digo, no ha hecho nada a derechas (a izquierdas si se quiere).
Se le conocen más fracasos y resvalones que otra cosa pero, eso si, con buena cara, con una cierta sonrisa. Sólo me consta que haya perdido las formas hace bien poco y fue con motivo de otro viaje, esta vez a Guinea Ecuatorial. En aquellas ocasión perdió los papeles porque una periodista, una buena periodista, dijo lo que todos sabemos sobre la dictadura de Obiang. Pero a Moratinos se le calentó la boca. Era más importante ponerse una pinza en la nariz porque los negocios son lo más importante.
Vaya por dios, ministro. Eso es más viejo que el cagar o que el follar pagando. Pero es ustede un progresista de esos que defiende las esencias y los principios antes que los dineros y las cuentas de resultados. O es que se le había olvidado. Vaya por dios.
Lo dicho, quizás va siendo hora de que haya otro cambio de gobierno. Pero claro, con la presidencia española de la UE a las puertas, el relevo de Moratinos tendrá que esperar. Quizás para entonces, nos libremos de las ministra de medio y medio, que también está con el presi desde el principio. E, incluso, es posible que nos quitemos de en medio a las dos vices, últimas supervivientes del desembarco del 14-M en Moncloa. En ese caso, sólo quedará ZP. Y la crisis, que, o mucho cambian las cosas o seguirá azotándonos en julio de 2010. Justo dentro de un año. Justo cuando hayamos entregado el bastón de mando de los 27. Justo cuando estemos a 10 meses de las municipales y autonómicas de 2011 y a poco más de media legislatura.
Menuda pereza. A ver si puede ser que de aquí a septiembre tenga tiempo, ganas e ideas para escribir de alguna otra cosa. Ustedes seguro que lo agredecen... y yo, también.