miércoles, 14 de mayo de 2008

POBRE PÍO

¿Dónde guarda la confianza el PP, que todo el mundo la pierde?. ¿Qué habrá hecho el pobre Rajoy que todo el mundo se cree en condiciones de plantearle un desafío un día sí y otro también?. ¿Para que sirve un debate de ideas y un congreso abierto cuando buena parte de los dirigentes principales del partido están más pendientes de su propio futuro personal y de su pequeño corralito?. ¿Cómo puede sobrevivir en partido en el que cada quien dedica la mayor parte del tiempo a comprobar la resistencia de las costuras?.
Ya sé que me estoy poniendo muy pesadito con este asunto (con la situación del PP, en general, y con el pulso de María Sangil, en particular), pero es que me parece muy serio. Cíclicamente, los partidos sufren estas situaciones. Normalmente no suele llegar la sangre al río, pero me parece un despropósito.
La buena de María salió el domingo diciendo que no se fiaba de Rajoy y que, dijese lo que dijese la ponencia política, ella no estaba segura de que valiese para algo. Dos días después, cambia el tercio y acaba de decir que si Mariano Rajoy no renueva su confianza en ella, no se presentará a la reelección como presidenta del PP vasco. Me da la impresión de que Sangil tiene un cierto lío con la confianza y la desconfianza. O tal vez no. Seguro que tiene bien claro de quien se fía y quien confía en ella, aunque sea para utilizarla en su provecho personal.
Cargan y siguen cargando las hordas contra Rajoy por sus dos derrotas electorales. Un perdedor no puede repetir una tercera vez. Bueno, según se mire. Porque esas mismas hordas son las que se empeñan en hablar de ideas y principios. Esas ideas y principios que en el País Vasco llevan palmando desde hace 30 años y los que les quedan. Pero nadie dice que haya que cambiarlos. Nadie parece plantear renovación para esas ideas y esos principios. No les interesa.
Es más oportuno seguir con la estrategia de desgaste semanal sobre Rajoy. Como si el dañado fuese el presidente nacional del partido y no el partido mismo. ¡Qué ingenuidad!, ¿o no?, que diría el propio Rajoy. Aunque le cargan a Rajoy el goteo de huidas, lo cierto es que él no ha echado a nadie ni ha prescindido de nadie. Va viendo como unos cuantos se piran porque las cosas no van como ellos quieren imponer. Y esa es otra. Mariano es su líder, todos lo reconocen como tal y lo han amparado y defendido. Pero lo han hecho sólo mientras Mariano ha hecho lo que ellos consideran. Si no, Mariano sobra. ¡Qué dignos!.
Le acusan de ser un maricomplejines y un pelele, pero cuando mantiene la firmeza de sus principios, que son los del PP, le llueven las hostias. ¡Qué descaro!. Ojala todos fuesen tan claros como él. Ojala todos los que dicen querer ayudar diesen la cara y dijesen aquí estoy yo que quiero hacer esto. Y adelante con los faroles. Como dice hoy Santiago González, "el que más chifle capador".
No es menos cierto que, como dice siempre mi padre, "aún está el capador encima del cocho", pero veremos si al final ejecuta o todo se queda en agua de borrajas. Sea como sea, pobre Pío, la que se te viene encima. Y eso que eres una de las pocas personas que puedes embridar este Babieca. Ánimo.

martes, 13 de mayo de 2008

CUESTIÓN DE ARRIMAR EL HOMBRO

La película de vaqueros más ligada a España es "Caravana de mujeres". No porque se rodase en España, ni tuviese intérpretes de origen español o alguien del equipo técnico fuese de nuestro país. No. El clásico de William A. Wellman está íntimamente ligado a España desde que se proyectó un sábado de mediados de los 80 (que gloriosos aquellos "Sábado cine" que llenaron tantas horas de muestra adolescencia)y cambió, para siempre, el panorama de Plan, un pueblo del pirineo oscense. Aquella proyección sirvió de ejemplo a muchos jóvenes y no tan jóvenes solteros que copiaron la iniciativa y la convirtieron en un clásico.
Han pasado más de 20 años, pero alguno debería volver a ver esa película (y otras tantas) antes de tomar decisiones o planificar estrategias. Ya es legendaria la anécdota que recuerda que hace no mucho, la Cámara de los Comunes de Londres vivió una extraña votación cuyo diseño salió directamente de un capítulo de la imprescindible serie "El Ala Oeste de la Casa Blanca". Algunos políticos españoles deberían ser un poco más humildes y modestos y acercarse con amplitud de miras a estos ejemplos.
Después de ver como un grupo de mujeres, no especialmente dotadas para la guia de carretas y para la vida en el desierto americano, superan todas las adversidades después de haber unido esfuerzos ante la adversidad, más de uno recordará lo elemental. El que dirige un grupo no siempre es el más preparado, ni el que más sabe, ni siquiera el que mejor organiza el trabajo. El que mejor dirige un grupo es el que sabe cuando hay que apretar, cuando hay que aflojar, cuando hay que buscar otra ruta, cuando hay que dejar que el grupo se autogestione, cuando quitarse de en medio,... y, la mayoría de las veces, cuando se logra el éxito se queda en un prudente tercer o cuarto plano. Pero, más aún, el que mejor dirige es, y eso ya no depende de él, el que encuentra a menos "compañeros de viaje" dispuestos a torpedearle.
Ha dicho hoy mismo Jaime Mayor Oreja que, en este momento, se verá quien miente mejor en el PP. Y yo no salgo de mi asombro. ¿Ahora se va a ver eso?. Por favor. Eso está muy claro. El que mejor miente en el PP, de largo, con acreditada solvencia, es... Jaime Mayor Oreja. ¿Quién, si no, ha sido capaz de liarla a fondo, siempre que se lo ha propuesto (y, a veces, casi sin proponérselo) y ha salido limpio de polvo y paja como el niño bueno que se empeña en ser?. ¿Quién ha sido capaz de ir creando pseudo-líderes de la nada hasta convertirlos en supuestos referentes patrios para luego hacerlos desaparecer sin dejar rastro?. ¿Quién ha demostrado mayor capacidad para repetir una mentira, o una vacuidad, hasta el hartazgo, hasta lograr que buena parte de la sociedad lo asumiera como una verdad inmutable, incluso tras comprobarse que eran la nada más absoluta?.
Seguirá habiendo retos para Rajoy, pero Mayor Oreja no va a dar la espantada. No se atreve porque se le acaba el chollo. Seguirá moviendo peones para ponerle las cosas difíciles a Rajoy, pero no dará ningún paso definitivo. El que sí debería darlo es el propio Rajoy. Como le ha aconsejado esta mañana Julio Anguita, debería quitarse complejos galaicos y actuar con claridad y decisión. El que no esté cómodo, el que no se quiera sumar a la caravana, que se haga a un lado y que no moleste. Y para controlar a los que quieren seguir mangoneando sin dar la cara, un secretario general que sea general secretario y que ponga orden. Un tipo o tipa firme al que no le tiemble el pulso. Un alguien tipo...

lunes, 12 de mayo de 2008

NO ES SUFICIENTE

No acabo de entender que plus adorna a determinados políticos, en este país. El mero hecho de hacer política en el País Vasco parece suficiente para dignificar sus opiniones, sus razones, sus "principios". No lo entiendo. Da igual que sus resultados electorales sean malos. Da igual que su proyecto político haya sido reiteradamente despreciado por la inmensa mayoría de los ciudadanos vascos. Da igual. Están investidos de ese plus y vale. Es más, no sólo eso, los que nos permitimos dudar o discrepar de su superioridad moral y/o política, desde planteamientos netamente democráticos (por supuesto), somos tachados de radicales, insensibles, amorales y cosas peores.
Los mejores resultados que ha conseguido nunca el PP en Euskadi coinciden con los años en los que el PP se mostró razonable en sus planteamientos frente a los nacionalistas. Es cierto que coincidió con los mejores momentos electorales del PP a nivel nacional, pero lo cierto es que a medida que los populares fueron obsesionándose con desalojar al PNV del poder, a base de demonizarlos y arrinconarlos, los resultaron fueron siendo peores. De nada valió la candidatura de Mayor Oreja a la Lehendakaritza. De nada valió pensar en una mujer como supuesto revulsivo. El PP lleva 8 años sin levantar cabeza.
Es muy cierto que no es nada fácil hacer política en el País Vasco. Nada, nada fácil. Mucho menos aún, si tus principios políticos giran sobre la unidad de España y los valores democráticos, la igualdad de todos y el respeto a los diferentes. Reconozco pues la labor de los políticos del PP y del PSOE en Euskadi y admiro su tenacidad. Pero eso no los hace mejores que tu, o que yo, o que cualquier otro ciudadano de cualquier parte de España. Lo siento.
María Sangil ha demostrado un valor y un coraje sin límites. Eso es indudable, pero ahí se acaban sus credenciales políticas. En el Ayuntamiento de San Sebastián sólo acreditó ser una fiel seguidora de los postulados de Gregorio Ordóñez. En la presidencia del PP en Guipúzcoa apenas acreditó capacidad para crear un núcleo de poder en torno a mujeres. Como presidenta del PP en el País Vasco no se le recuerda ninguna gran medida, iniciativa o aportación. Tan sólo una negativa perpetua a reunirse con quien sea para hablar de lo que sea, mientras no se acepten sus apriorismos. Y como candidata a Lehendakari, mantuvo firme el pulso decadente de su partido, devolviendo la segunda posición en Euskadi al PSE.
¿Cuáles son, pues, los argumentos políticos de María Sangil para acreditar un mejor análisis o una mayor capacidad?. Creo, sinceramente, que ninguno. Aún diría más. Y no lo digo yo sólo. El PP tiene una imposibilidad objetiva para ganar las elecciones generales. Necesita sumar un mínimo de votos en Euskadi y en Cataluña o seguirá en la oposición hasta que Mariano Rajoy sea abuelo. Y ni María Sangil, ni los hermanos Fernández (en Cataluña) han aportado gran cosa a este objetivo. Eso es un hecho y lo demás son palabras.
Me parece perfecto que Sangil no esté de acuerdo con el supuesto giro que Rajoy quiere dar a los objetivos políticos del partido. Me parece perfecto, y coherente, que se retire de la ponencia política que estaba preparando. Pero si Mariano Rajoy presenta una reorientación de la línea política del partido y es respaldado por la mayoría del congreso de Valencia, bienvenido sea. Sobre todo, esperemos a ver que dice la ponencia política porque es indudable que Rajoy no tiene el monopolio de la verdad, pero María Sangil tampoco. Y me da la impresión de que tantas voces que han salido en defensa de la presidenta del PP en Euskadi piensan más en su valor como política del PP en el País Vasco y en el daño que le pueden hacer a Rajoy que en el fondo de la cuestión. La línea política que los populares deben seguir en los próximos años si quieren volver a La Moncloa antes de que La Moncloa cambie de ubicación.

miércoles, 7 de mayo de 2008

DE RIDÍCULOS, POLVOS Y LEYES

Acabo de enterarme de que una diputada ecuatoriana, he olvidado su nombre, ha presentado una proposición de ley para que las mujeres de este país puedan denunciar a sus maridos cuando se sientan sexualmente insatisfechas. Asegura, esta buena mujer, en su proposición, que las féminas ecuatorianas están sexualmente insatisfechas porque sus parejas las utilizan como si fuesen objetos. Cuantos buenos propósitos muestran su cara más ridícula, grotesca, absurda y patética en el mismo momento en el que los políticos le ponen encima sus manazas.
Si las ecuatorianas, o cuales quiera otras mujeres de cualquier otro país del mundo, se sienten insatisfechas, sexualmente o en cualquier otro mente que se nos pueda venir a la ídem, bien harán en quejarse, protestar y buscar soluciones. Igual de bien harán los hombres. El genero humano, de hecho, ha logrado casi todos sus progresos y mejoras gracias a luchar contra la insatisfacción. O por lograr una mayor y mejor satisfacción, que en este caso, lo mismo me da.
El problema viene cuando se trata de normalizar, de regular, de someter a la ley todos los aspectos para tratar de contemplar las distintas alternativas. Al querer tenerlo sometido todo al código. Cuando yo tenía 4 ó 5 años mi madre me decía que el código es lo que sirve para doblar el brácigo. Y no le faltaba razón. Las leyes son necesarias, pero cuando queremos legislar sobre todo, para todo, por todo,... caemos en el ridículo, en el absurdo más atronador.
Señora mía, si usted no se siente satisfecha, sexualmente, con su marido, cambie de marido, pero no quiera hacer una ley para que su marido la satisfaga. Quedará usted en ridículo. Quedará su marido en ridículo. Gastará el dinero público. Y, al final, usted seguirá sin estar bien follada, para su desgracia.
Y hablando de ridículos, de follar y de leyes, mucho se ha hablado del comportamiento del gobierno de España en la crisis del barco secuestrado en Somalia. Mucho se ha hablado del ridículo comportamiento de un gobierno que, por cumplir escrupulosamente la legalidad internacional no se ha atrevido a follarse a esos bellacos. He tardado días en formarme una opinión clara al respecto. No me atrevía a respaldar una acción armada contra esos tipos porque, a pesar de creer que con menos leyes vivimos mejor, creo que las que hay hay que cumplirlas. De lo contrario, no tiene sentido que las haya.
Pero, mira tu por donde, esta noche, mi mujer me ha abierto los ojos. Ella, mucho más lista, inteligente y trabajadora que yo, ha vuelto este año a los libros. Y, cuando esta noche he llegado a casa me ha estado contando, como suele hacer cuando nos vemos por la noche, lo que ha estudiado durante el día, las cosas que ha aprendido, las dudas que le asaltan,... lo normal. Y esta noche, insisto, me ha hablado de una parte del derechos internacional según la cual ante un acto de piratería, es legítimo que un estado actúe con toda la contundencia contra los piratas. Es más, en ese caso, no existen límites ni por razón de aguas territoriales, ni de puerto, ni na de na. En defensa de los derechos de tus nacionales ante hechos de piratería, premia la mayor de las contundencias.
Dicho lo cual, sólo me resta rectificar de la tesis que he mantenido los últimos días. Me he quejado del comportamiento napoleónico del régimen de Sarkozy en un hecho similar. Creo, pues, que le petit napoleón actuó correctamente, que defendió a sus nacionales (sus vidas y su dignidad) como no lo ha hecho el gobierno de Zapatero. Y, sobre todo, creo que mantuvo a Francia en la posición internacional que le corresponde desde hace décadas, casi igual que Zapatero ha mantenido a España en la esfera internacional en la que la puso hace ahora poco más de 4 años, más que esfera, canica.
¿Para cuando una ley que nos permita denunciar a nuestros gobernantes cuando no nos dejan satisfechos?.

lunes, 5 de mayo de 2008

CUESTIÓN DE JUSTICIA

"Parajodas" de la vida, los mismos uniformados que interrumpieron su sesión de investidura son los que, en el mismo Congreso de los Diputados, le han escoltado, protegido y rendido honores. Podríamos decir que Don Leopoldo era así, "parajódico".
Siendo ferviente católico, de los de verdad, de los de ir a misa los domingos, no dudó en que fuese su gobierno el que impulsase la ley del divorcio. Una conquista social ampliamente reclamada. Siendo consciente de que la televisión no era su medio no quiso aprovecharse de la posibilidad que le daba ser presidente del gobierno y ofreció el periodo, breve periodo, de mayor pluralidad que nunca se haya vivido en una televisión pública, y probablemente nunca se vivirá. Siendo, como era, un presidente efímero y de paso (nunca pensó en aferrarse al cargo, hasta el punto de que no quiso encabezar la lista de UCD en las generales de 1982), quiso dejar resuelto el tema del 23F y no escatimó esfuerzos para que el juicio fuese una realidad en tiempo récord y para que luego, la vía civil, aumentase las penas impuestas.
Bien visto, la mayor de las paradojas es que siendo un presidente tan breve, con tan poco tiempo para actuar, con el lastre de saberse efímero inquilino de La Moncloa, tuviese los redaños de afrontar todos los retos que consideró imprescindibles para España, tuviesen el coste que tuviesen para él. En más de una ocasión le he oído decir, al que fuera vicepresidente con Suárez, Alfonso Osorio, que el primer gobierno de Suárez hizo en un año tantas cosas como otros muchos en toda una legislatura; que la actividad, en aquellos días, era frenética para el ejecutivo. Algo parecido se podría decir de los 20 meses de ejecutoria de Calvo-Sotelo.
España empezó a encontrar su sitio en occidente gracias a su decidida apuesta por la OTAN. El modelo autonómico cuajó en forma de LOAPA gracias a su decidido impulso. Todos sus colaboradores coinciden en destacar (y no sólo ahora que se ha muerto) que era una persona organizada, que no dejaba para mañana lo que había que hacer hoy, que tenía una capacidad especial para dar prioridad a los temas verdaderamente importantes.
Definitivamente, cuanto más lo pienso, cuanto más leo sobre él, cuanto más se reposa su ausencia, más me lamento de que España haya dejado pasar 26 años sin dar el reconocimiento que Don Leopoldo merecía. Y me paro a pensar. Si el mejor presidente, el más capaz, el mejor preparado, el único de verdadero nivel internacional, es el único que no salió de una votación en las urnas, si es el único que no ha podido repetir en el cargo, si es el peor valorado y el más olvidado, ¿qué pasa con los españoles, que nos conformamos con cualquier cosa, y dejamos pasar a los verdaderamente capaces?.

EL MEJOR PRESIDENTE DE LA DEMOCRACIA

Paseaba con mi mujer por un centro comercial de Madrid. De las afueras de Madrid, para ser exactos. A nuestro alrededor, decenas de personas tan anónimas como nosotros. Pero una de ellas, una cualquiera, llamó mi atención. Como sería la cosa que tuve que girarme para darme cuenta de quien era y, sobre todo, de porqué había captado mi atención alguien anónimo. Aquel hombre alto, mucho más alto si tenemos en cuenta que rondaba los 80 años, con gafas grandes que parecían ocupar su no menos grande cara, de una calvicie muy blanca, un poco cargado de hombros. Aquel hombre que paseaba cogido del brazo de su mujer, perfectamente anónima para mi y para mi mujer, cogida ella de mi brazo. Aquel hombre iba acompañado de otros hombres en un discreto segundo plano. Por un momento, sólo por un momento, estuve a punto de romper una de mis reglas de vida y acercarme para saludar a aquel hombre. Un saludo sencillo, propio de alguien educado, prudente y desconocido. Un saludo acompañado de tanto afecto como admiración que, estoy seguro, él habría acogido con tanto respeto como educación. Pero no lo hice. Pudo más mi pudor, mi prudencia, mi respeto. Hoy, quizás, me arrepiento.
Aquel hombre daba la sensación de no necesitar nada, de haberlo hecho todo y de encontrarse perfectamente cómodo siendo uno más. Por supuesto, no necesitaba que nadie fuese a decirle dos tonterías y a estrecharle la mano. Pero empiezo a pensar que yo sería otra persona diferente si lo hubiese hecho. Después de aquel día, han pasado ya 2 ó 3 años, he pensado muchas veces en tratar de contactar con él. No por nada. Llevo años dándole vueltas a la idea de que es una de las personas más importantes de la historia de España en la segunda mitad del siglo XX y nadie hace nada por ponerle en su sitio, por traerlo a la posición que le corresponde por derecho. Y no es que yo me crea en condiciones de situarlo en su legítimo lugar, dios me libre. Pero pienso que si un mindundi se interesa por una figura como la suya, tal vez se despierte el interés de personas con mayor capacidad y todo vuelva a su sitio.
Ayer, me sorprendió la noticia de que ya no voy a poder hablar con él. Puedo dejar de darle vueltas. Puedo dejar de pensar en cómo darle forma a una de las biografías políticas más interesantes. Cómo abordar la primera conversación con alguien sobrado de dotes dialécticas. Puedo pasara página y dedicarme a otros menesteres. Leopoldo Calvo-Sotelo, el mejor presidente de nuestra democracia, a muerto por sorpresa. Si es que es una sorpresa morirse con 82 años.
No tengo reparos, sin embargo, en reconocer que ese título de mejor presidente de la democracia, se lo vengo asignando, en conversaciones privadas, desde hace años. Probablemente desde que empecé a leer sobre la transición española y sobre sus protagonistas. Descubrí que aquel tipo gris, lejano para los ciudadanos, taciturno, con una voz poco dada para la comunicación multimedia que empezaba a surgir en los primeros 80 era mucho más. Que escondía una cabeza sobresaliente y poco utilizada, desgraciadamente, por los españoles. No puedo dejar de acordarme de las impagables parodias de Luis Figuerola Ferrety y Javier Capitán, cuando se empeñaban en poner chistes en su boca que le caían como a un santo tres pistolas. Y me consta que Don Leopoldo asumía esa parodia con el buen humor que le caracterizaba, aunque pocos llegaron a conocerlo de verdad.
Ahora que se ha muerto, todo el mundo se lanza a cantar sus logros y buen hacer. Lástima que en los 26 años transcurridos desde su salida de La Moncloa, pocos hayan encontrado cinco minutos para ponerlo por escrito y explicárnoslo a todos. Pero más vale tarde que nunca. Yo, por mi parte, sólo quiero destacar una faceta. Leopoldo Calvo-Sotelo ha sido el ex-Presidente ejemplar. Siempre ha estado donde la democracia lo ha reclamado. Nunca ha faltado a ningún acto donde ha sido precisa su presencia. Ha sido el único de todos que ha estado siempre, no ha faltado nunca y no ha desairado jamás. Por otra parte, nunca ha dicho nada fuera de tono, ni ha escrito nada impertinente. El único de los ex-presidentes que ha sabido desempeñar, sin mácula, esa tarea. Ya podían aprender los que son ex y los que lo serán. Su ejemplo, en este ámbito, debería ser de obligado estudio para todo aquel que aspire a presidir el gobierno de España.
Y, más allá de sus estudios, en una cosa ha sido el primero Don Leopoldo. Desgraciadamente ha sido el primer ex-Presidente del Gobierno de España en morir y recibir, por ello, honores de estado. Ha marcado la pauta. Hasta para eso ha sabido hacer las cosas. Desgraciadamente, a no tardar, Adolfo Suárez morirá también. Su capilla y sus funerales tendrán otro nivel, sin duda, pero habrán sido posibles gracias a que todos hemos podido ensayar con el caso de Calvo-Sotelo. Tampoco eso se lo reconocerá nadie. Y todo el mundo olvidará que Don Leopoldo Calvo-Sotelo se murió el primero. Que lástima. Que doble lástima.
Mi afecto y mi reconocimiento siempre.

viernes, 2 de mayo de 2008

LA HISTORIA NO PODEMOS CAMBIARLA

Los madrileños de 1808, como el resto de los españoles, tenían hambre, estaban hartos de las condiciones en las que vivían, no soportaban a sus mandatarios (los españoles y los franceses) y, además, estaban hasta las narices de aguantar las imposiciones de unos extranjeros que habían invadido y ocupado sus vidas. Los madrileños de 1808, como el resto de los españoles, se levantaron contra la imposición, contra la opresión, contra el dominio de la fuerza, contra la dictadura. Elogio y reconocimiento merece su actitud. De ahí a decir que tomaron conciencia de España y que defendieron la nación española me parece que hay un gran trecho. Tal afirmación sólo se puede hacer desde las posiciones interesadas de principios del siglo XXI.
Otra cosa es que cuatro cabezas bien amuebladas, que las había, aprovechasen esa situación para dar forma a una línea liberal tan interesante como poco frecuente y minoritaria en España. Su labor fue encomiable, precursora, en muchos sentidos, de una corriente política y de pensamiento en toda Europa. Pero el levantamiento, por hastío, de los ciudadanos fue previo.
Hay pocas cosas que unan tanto a las personas como la de tener un enemigo común. En el caso de la España de 1808, ese enemigo era el francés. Un enemigo tan poderoso que no sólo unió a los españoles. Buena parte de Europa estaba prestar para la lucha. Fue el ejemplo de España el que les sirvió para tomar conciencia de que el Bonaparte era humano y, por lo tanto, vencible. España fue el conejillo de indias de una experiencia que ocupó casi todo un siglo.
Ahora, 200 años después y con un panorama muy distinto en todos los aspectos, se hacen interpretaciones interesadas de aquellos acontecimientos. Una interpretación tan interesada y torticera como la que hacen los nacionalismos radicales y excluyentes de otros hechos ocurridos en ese mismo siglo XIX e, incluso, en el XVIII. Mirar a la historia es inteligente y legítimo. Retorcer las interpretaciones para justificar comportamientos actuales es un comportamiento nada justificable.
Celebremos pues el levantamiento del 2 de mayo y sus consecuencias. Honremos a las personas que tuvieron un comportamiento admirable. Aprendamos de su ejemplo y mejoremos las condiciones de nuestra convivencia. Seamos capaces de desarrollar nuevas ideas y nuevas metas. Pero no retorzamos la realidad. Sólo podemos caer en un peligroso juego de "y tu más" que a nada bueno nos puede llevar. Porque la historia es historia y no podemos ni cambiarla, ni corregirla ni adaptarla.